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Guia Basica para el uso y mantenimiento de tu peluca

Una vez con la peluca en tu poder, llega el momento de ponérsela, que aunque fácil, no deja de ser un paso vital que, si no se hace bien, puede estropear todo el conjunto. 

 

Lo primero que necesitas es una wigcap, o media de cabeza. Tal como dice el nombre, es un gorrito de media (o a veces de malla) que sirve para recoger el pelo y evitar que se salga de la peluca. Incluso si tienes el pelo corto, es recomendable usar siempre wigcap, ya que también facilita la fijación de la peluca y resulta además más higiénico, manteniendo el interior de la peluca algo más limpio de aceites y sudor. Existen en muchos colores, aunque el más común es el color carne, y en muchas de las tiendas de pelucas de Internet las venden (o incluso te las incluyen gratis en el pedido), pero también puedes encontrarlas en cualquier tienda de disfraces de Carnaval o en tiendas de pelucas de pelo real (son baratas y algo más resistentes).

 

Para ponerse la wigcap sólo hay que recogerse el pelo y cubrirlo por completo con la media, repartiendo el volumen de forma natural, y poniendo la goma para que siga el nacimiento del pelo. Si tienes el pelo muy largo o con mucho volumen, de forma que no puedes evitar tener algún bulto extraño, hay varios trucos como trenzas o caracolillos por toda la cabeza, pero lo mejor es siempre colocar el bulto extraño en la parte trasera de la cabeza, hacia la nuca; ésa es la parte más flexible de la red de la peluca y será más fácil de disimular. Después, con horquillas en algunos puntos estratégicos, fijas la media a tu propio pelo para asegurarte de que no se moverá durante el día (suelen recomendarse horquillas de punta abierta, pero si no tienes a mano, las de punta cerrada sirven igual). Aquí tenéis un tutorial bastante visual y fácil de seguir.
 

Para ponerse la peluca, los pasos a seguir son muy parecidos: cogiéndola por los costados, apoyamos la parte frontal sobre la frente y la vamos acomodando siguiendo el nacimiento del pelo hacia atrás, poniéndola un pelín por debajo del mismo para asegurarnos que no se verá nuestro pelo. Sobre todo, nada de ponerse cabeza abajo con la peluca del revés para después levantarse de golpe, en especial si la peluca es larga, porque se enredará innecesariamente. Si te fijas en la goma de la peluca, a cada lado encontrarás unos salientes de tela pensados para ir en las sienes tapando las patillas, así que procura que coincidan con las tuyas propias. En la parte trasera, en la nuca, hay además unas correas elásticas con ganchos y una tira de tela en la que pueden colocarse a diferentes alturas; esto sirve para ajustar el contorno de la peluca, más ancho o más estrecho, por lo que si te baila

puedes apretarla juntando más los ganchos (eso sí, procura que no te apriete en exceso o acabarás con un dolor de cabeza de campeonato). Una vez puesta en su sitio, al igual que con la wigcap, unas cuantas horquillas en los lugares adecuados evitarán que la peluca se mueva o se caiga.

Tras todo un día de ajetreo, en especial con las pelucas largas, quizás sea conveniente desenredarlas antes de guardarlas para que no pierdan suavidad. Sobre el aseo de pelucas ya hablaré en más profundidad en otra entrada, pero algunos consejos básicos serían: utilizar los dedos y/o un cepillo de púas anchas, desenredar de abajo hacia arriba por fases (es decir, primero desenredar las puntas, luego subir un poco y seguir desenredando, hasta llegar arriba; o nos arriesgamos a acumular sin remedio todos los enredos en las puntas) y hacer una trenza floja para evitar nuevos enredos. Luego pueden guardarse con las mismas cosas en las que llegaron: papel de seda dentro de la red para que no se deforme el skintop, la redecilla suave que recoge el pelo y una bolsita de plástico para que no cojan polvo

Si la peluca tiene un peinado elaborado, será mejor guardarla en una cabeza de corcho para evitar que se deshaga. Estas cabezas pueden encontrarse por norma general en cualquier tienda de disfraces donde las usen para exponer sus propias pelucas; eso sí, pregunta antes si es posible en varios sitios, ya que los precios pueden variar de forma escandalosa (el precio debería rondar los 4 euros). Las cabezas de corcho son además un elemento casi imprescindible para cortar y peinar las pelucas (a no ser que tengas siempre alguna amistad dispuesta a hacerte de maniquí), por lo que nunca viene mal tener al menos una. La otra opción para guardar pelucas son los soportes plegables, como el de la derecha de la foto, que además son de gran utilidad en viajes por el poco espacio que ocupan.

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